GEOCACHING

Capitanes-Fantasticos-Geocaching-Mama-y-Niños-Andando-por-el-Bosque

Una de las actividades que más les gusta a nuestros hijos es hacer Geocaching. Si aún no lo habéis probado, hoy os cuento una de nuestras salidas y cómo empezar a practicar «la búsqueda del tesoro» en familia.

El fin de semana pasado se nos ocurrió un plan en el que poder participar todos, y cuando digo todos, incluye hasta Lola, nuestra perra Weimaraner. El geocaching es una actividad que descubrimos hace un año aproximadamente y que consiste en, mediante pistas y coordenadas, encontrar la ubicación de un elemento u objeto escondido. Estos objetos se conocen como cachés.

Capitanes-Fantasticos-Geocaching-Niños-Buscando-Tesoros

Existen diferentes tipos de cachés que pueden ser desde un simple botecito en el que se esconde un mini libro de registro (generalmente enrollado) en donde, cuando lo encuentras, pones tu nombre de equipo, la fecha y/o la hora; hasta un contenedor de un tamaño considerable en el que hay objetos que puedes intercambiar. Por eso se recomienda siempre llevar algo para dejar a cambio, un boli y un móvil con la batería cargada.

Capitanes-Fantasticos-Geocaching-Mapa

La forma de encontrar los cachés también varía, los hay más simples, te dan una ubicación con coordenadas y una pista, y buscando debes encontrarlo. Otros forman parte de una historia, acertijo o incluso fórmulas matemáticas. Hay gente que es una verdadera experta y apasionada y se trabaja los cachés muchísimo. Nosotros aún somos principiantes pero cada vez que vamos nos divertimos mucho, los mayores nos sentimos como niños y los peques disfrutan convirtiendose en aventureros.

La ruta que realizamos el otro día estaba situada en el paraje de La Mola de Paterna, un área de monte entre La Pinada y La Cañada, con zonas de bosque, matorral y muchos desniveles, perfecto para esconder los tesoros más interesantes. Con nuestro móvil cargado con la app Geocaching, boli para dejar nuestro nombre en los registros y ganas de aventura estábamos listos para la acción. La ruta estaba formada por 5 cachés, aunque no lo supimos hasta que llegamos al primero, que en realidad era el último. Pero no pasaba nada, no era obligatorio seguir el orden para encontrar los tesoros.

Tras recorrer un tramo durante unos 20 minutos llegamos a la ubicación del primer contenedor, situado cerca de una construcción en ruinas en lo alto de una loma desde la que se veía toda la zona de Paterna, incluso se podía ver el mar a lo lejos. No tardamos mucho en encontrar el caché, que se trataba nada más y nada menos de una caja muy grande y muy bien protegida en la que había varios objetos. Así que firmamos, dejamos un objeto y recogimos otro. La semilla de la emoción por haber encontrado el primero tan rápido estaba sembrada en todos nosotros, y es que a veces hay algunos que son tan complicados que nos hemos llegado a volver sin encontrarlos, y eso desmotiva un poco. Pero no en esta ocasión. Fijamos la ruta hacia el siguiente y nos pusimos en marcha.

Capitanes-Fantasticos-Geocaching-Bastian-Prismaticos

Tras aproximadamente otros 15 minutos de caminata llegamos al siguiente lugar, junto a un arbol estaba perfectamente mimetizado el siguiente caché, y fue Elena quien lo encontró. Se trataba de un pequeño tubo en el que estaba el rollo de registro para firmar. Así que dejamos huella y seguimos adelante. Lo que nos encontraríamos en los dos siguientes cachés no nos lo hubiéramos imaginado nunca. Y es que en la descripción ponía que estaba escondido junto a las trincheras. Y era literal. Resulta que Paterna fue, durante la Guerra Civil, una zona con bastante actividad, debido al cuartel militar que aún existe y por la irregularidad del terreno. Ya encontramos en una ocasión un caché junto a un paredón de fusilamiento en cuya zona se dice que hay algunas fosas comunes. Pero jamás pensamos encontrar restos reales de trincheras, alambres de espinos y huecos en los que seguramente se libró alguna batalla. Tan curioso como triste.

Según los comentarios que la gente había dejado acerca de este caché, parecía ser bastante complicado de encontrar, pero una vez más, mamá lo encontró en apenas unos minutos. Así que otra vez, firmamos y seguimos adelante. Trepamos por una colina, nons metimos entre matorrales en un bosquecillo y llegamos a un claro junto al que, si te adentrabas en un camino entre los árboles, debía estar el siguiente tesoro. Esta vez fue Bruno el que vio algo raro y al acercarse lo encontró, qué contento se puso! La verdad que estaba camuflado de una forma muy original y nos gustó mucho a todos.

Así que como el único que faltaba por encontrar un caché era el pequeño Bastian, decidimos que todos ayudaríamos para que fuera él quien encontrara el último del día. El camino hacia el siguiente caché era llano y por fin llegamos a otro claro en el que se suponía que debíamos encontrar colgado el último tesoro. Buscando buscando por fin Bastian, con la ayuda de Bruno, econtró su caché y todos nos pusimos muy contentos. Era hora de volver a casa, ya estaba atardeciendo y el paisaje era muy bonito, con la puesta de sol de fondo y nosotros juntos de camino a casa.

Esta ruta de aproximadamente 3 horas que en cualquier otra ocasión habría sido bastante dura y cansada para los niños (y para nosotros), se convirtió en una aventura muy divertida y entretenida en la que disfrutamos todos como nunca.

Ese día durmieron muuuy agusto.

Pronto volveremos a seguir buscando tesoros!

Y vosotros, ¿habéis probado alguna vez el Geocaching? Si no habéis tenido la oportunidad descargad la aplicación con el mismo nombre, registraos y empezad. No es necesario contratar la versión de pago para iniciarse. Hay muchos cachés gratuitos para que descubráis lo divertido que puede llegar a ser.

Y ya sabéis, si os ha gustado el post, compartid, dejad un comentario, suscribíos a mis redes y nos vemos muy pronto.

Hasta la próxima capitanes!